Hay una voz silenciosa dentro de ti que grita: "No pertenezco aquí".
Te sientes diferente, incomprendida, como si fueras un puzzle al que le falta una pieza, o una pieza que no encaja en ningún puzzle.
Esta sensación te persigue en tus relaciones, en tu trabajo, en tu propia familia. Y te agota. Te vacía. Te hace dudar de tu propio valor.
Un lugar que no ocupas, un destino que cargas, una exclusión que te arrastra. Eres la "oveja negra" que, sin saberlo, está honrando a un excluido.
Eres la que intenta encajar a la fuerza en un sitio que no le corresponde, y el precio de esa lucha es tu vitalidad, tu alegría y tu paz.